Relatos y novela

Las historias que el juego no cuenta

Serlai no se vive solo desde una linterna y un escáner. También se vive desde una cocina improvisada, una sala de espera administrativa o una comunidad que lleva generaciones dentro.

Serie de relatos · Seis entregas

Extraídos — Lo que trajimos

Una familia estaba de acampada. Al levantar la vista, el cielo era un techo.

David, Sofía y su hija Lucía aparecen dentro de una Cámara con su tienda, su coche y el trozo de bosque en el que estaban. Un equipo de asistencia los localiza y los saca. Ahí empieza el problema de verdad: salir de la Cámara no significa poder volver a casa esa tarde.

Mientras se estudia de dónde vienen y se les busca alojamiento, una empresa de contenidos les ofrece adelantarles los gastos a cambio de la exclusiva de su historia. La familia tiene que decidir qué cuenta, qué firma y qué imágenes de una niña de catorce años se pueden publicar.

No hay conspiración que desenmascarar ni villano omnipotente. Hay un formulario que los agrupa como «unidad familiar» y una chica que exige que le pregunten a ella.

En escritura

Una adolescente graba una nota de voz con el móvil dentro de una Cámara de Serlai
Imagen de desarrollo. La edición final puede no llevar ilustración.

Lucía había dejado el teléfono apoyado contra una taza. En la pantalla seguía la cara de su amiga, con la boca abierta a mitad de una palabra.

—Se ha cortado —dijo.

Su padre miró hacia la carretera. Un momento antes había estado allí. Ahora, detrás de la hilera de árboles, había una pared.

Lucía giró el teléfono. Por encima de las ramas se veía un techo. Buscó la esquina con la cámara, luego con los ojos. En los vídeos de Serlai siempre había alguien hablando; una presentadora, un explorador, un marcador en una esquina. Allí solo oyó la cremallera de la tienda cuando su madre buscó las chaquetas.

—¿Estamos dentro? —preguntó.

Nadie contestó.

Fragmento de trabajo de la primera entrega. El texto final puede cambiar.

Formato

Seis entregas de lectura corta

Entre mil y mil doscientas palabras cada una. Narración documental con escenas, transcripciones y testimonios, claramente identificados como ficción.

Independiente

No necesitas saber nada

Se puede leer sin glosario y sin haber jugado. Es la puerta de entrada más sencilla al universo, y termina con un final propio.

Gratuito

Se leerá aquí

Publicación gratuita en esta web, sin registro obligatorio para llegar al final. Una versión en audio es posible más adelante.

Retrato de Aria, cartógrafa forense, ante un mapa de rutas de Serlai

Primera novela de la saga

La ruta de los nombres

A los nueve años, Aria se quedó al otro lado. Veinte años después sigue buscando la puerta.

Aria nació dentro de Serlai. Una reorganización de la estructura la separó de su comunidad y la dejó en el exterior, donde creció, estudió y se convirtió en cartógrafa forense: la persona a la que llaman para reconstruir qué ruta siguió una expedición que no volvió.

Cuando una Seraida queda interrumpida por la aparición de una Cámara recién contenida, Aria reconoce una señal que pertenece a la cultura que perdió. Para seguirla tiene que hacer lo único que se había prometido no hacer: volver a entrar, y hacerlo con dinero ajeno.

Lo que encuentra al final del camino es más difícil que el camino: su comunidad siguió viviendo sin ella, y tiene derecho a decidir por sí misma si quiere que la encuentren.

Manuscrito en curso

  • GéneroCiencia ficción de exploración, aventura y misterio
  • PúblicoJuvenil y adulto. Lenguaje sencillo, conflicto moral completo
  • ExtensiónAlrededor de 115.000 palabras, en cinco partes
  • PerspectivasAria en el exterior; Sava, dentro de la comunidad
  • Relación con el juegoNinguna dependencia. Otro personaje, otra región, otro final

Publicación

Aviso cuando se publique la primera entrega

Los relatos se publicarán aquí, gratis y completos. La novela seguirá su propio camino editorial. No hay fechas anunciadas.